La Juventud y Partidos Políticos en Paraguay: ¿Una relación en Crisis?
Luego de haber acompañado y analizado diversas campañas electorales en Paraguay, podemos observar un distanciamiento manifiesto entre la juventud, la política y los partidos políticos. Esta disociación no es meramente anecdótica, sino que se ve reflejada en datos concretos como los proporcionados por diversas investigaciones sociológicas e investigaciones sobre la participación de los jóvenes en la política y los partidos políticos paraguayos y la confianza hacia ellos.

El Latinobarómetro revela una tendencia alarmante: la desafección política entre los jóvenes paraguayos va en aumento. ¿A qué se debe este fenómeno? ¿Acaso los partidos políticos no están ofreciendo los espacios necesarios para que la juventud se involucre y participe activamente?
“Los datos del Latinobarómetro 2023 confirman este distanciamiento. En Paraguay, apenas el 40 % de la población apoya la democracia, mientras un 27 % es indiferente y otro 27 % se inclina hacia opciones autoritarias. Entre los jóvenes (16–25 años), los números son aún más preocupantes: solo el 43 % prefiere la democracia, el 30 % es indiferente y un 20 % cree que un régimen autoritario podría ser mejor. Además, solo un 18 % considera que los partidos políticos funcionan bien. Incluso, un 58 % afirma que la democracia puede existir sin partidos. Estos datos muestran que los partidos, en lugar de ser espacios de inclusión, hoy son vistos con desconfianza y como estructuras cerradas que no responden a las aspiraciones de la juventud.”
Los jóvenes de hoy demandan más que discursos y promesas en tiempos electorales. Los jóvenes buscan espacios donde puedan ser escuchados, que se los valore y sobre todo, quieren espacios donde sus preocupaciones e ideas puedan transformarse en acciones concretas dentro de los partidos políticos. Lamentablemente, la realidad hoy nos muestra que esos espacios son limitados, e inclusive en otros casos, son excluyentes.
La representación y participación de las juventudes en los partidos políticos paraguayos hoy atraviesan varios problemas estructurales. En primer lugar, existe una desconexión entre las estructuras de poder internas de los partidos y las nuevas generaciones. Las decisiones son tomadas por las viejas guardias que no siempre representan los intereses y las perspectivas de los jóvenes. Esta falta de representación genera una sensación de alejamiento y desinterés ocasionadas por el adultocentrismo.
Además, los jóvenes encuentran barreras para acceder a roles de liderazgo y toma de decisiones dentro de los partidos. Las estructuras jerárquicas y los procesos internos dificultan la integración efectiva de nuevas voces y talentos que están buscando ser escuchados y ocupar espacios. Como resultado, muchos jóvenes prefieren canalizar su energía y entusiasmo hacia movimientos sociales, ONG’s o iniciativas independientes que les permitan mayor autonomía y capacidad de acción.
Estamos ante una realidad que obliga a los partidos políticos a analizar esta situación, y puedan actuar en consecuencia. Ya no basta con atraer jóvenes durante las campañas electorales con estrategias de marketing. Es necesario abrirles las puertas a la participación política, ofreciendo espacios reales de influencia, decisión y acción, estableciendo mecanismos transparentes que fomenten la inclusión y la diversidad generacional, que es clave para la continuidad de los procesos de toda democracia.
El futuro de la política y la democracia paraguaya depende en gran medida de cómo se aborde esta desconexión entre la juventud y los partidos políticos. Si no se actúa de manera proactiva y efectiva para involucrar a los jóvenes, corremos el riesgo de perpetuar un ciclo de desencanto y apatía que podría poner en riesgo la legitimidad y la representatividad de nuestras instituciones democráticas en un futuro no muy lejano, teniendo en cuenta el porcentaje de población joven que hoy tenemos en Paraguay.
Resumen.
La pregunta que debemos hacernos no es si la la relación de la juventud y los partidos políticos están en crisis, sino cómo podemos transformar esta crisis en una oportunidad para revitalizar y fortalecer nuestra democracia. Es hora de que los partidos políticos en Paraguay tomen acciones, y se comprometan profundamente con la inclusión generacional y construyan un futuro político donde todos, independientemente de su edad, puedan tener voces y votos significativos.
Este desafío no es solo una responsabilidad de los partidos políticos, sino de toda la sociedad paraguaya que aspira a construir un país más justo y representativo. La juventud está lista para ser parte del cambio; ¿están listos los partidos políticos para abrirles las puertas?
La pobreza aumentó casi 8 puntos desde diciembre, y cada vez más familias necesitan ayuda para subsistir.
La semana última Argentina vivió dos hitos: por primera vez en más de una década, el ministerio de Economía anunció que hubo superávit fiscal. Es decir, que se recaudó más de lo que se gastó, algo que ha ocurrido en poquísimas ocasiones en este país sudamericano.
Poco tiempo después, el prestigioso Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) dio a conocer una cifra que dejó helados a muchos: estimó que la pobreza en enero superó el 57%, el peor índice desde la crisis de 2001/2. Estos datos reflejan las dos caras de la Argentina de Javier Milei, el economista libertario que asumió en diciembre pasado prometiendo sanear la economía del país, que lleva décadas entrando y saliendo de crisis, y reducir la inflación, que hoy es la más alta del mundo.
En apenas dos meses Milei ha logrado cumplir con su meta de «déficit cero», es decir, dejar de tener las cuentas en rojo. Y los mercados muestran su satisfacción:
Los bonos y acciones argentinos están en alza, el dólar libre (o «blue») se ha estabilizado y el llamado “riesgo país” -un índice que muestra la confianza en la capacidad de un Estado para pagar su deuda- está en su nivel más bajo en dos años, todas señales de que el rumbo macroeconómico va por buen sendero.
Fuente: https://www.bbc.com/mundo/articles/cnknnwqn4z3o
Fuente Fotografía: Wikimedia Commons (dominio público/Creative Commons)
Argentina está nuevamente en modo electoral. Este sábado 2 de septiembre comenzó formalmente la campaña para las elecciones generales del 22 de octubre, cuando los argentinos elegirán a su próximo presidente.
Una jornada en la que cada voto será clave. Las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 13 de agosto mostraron una paridad entre las tres principales fuerzas electorales, con menos de tres puntos porcentuales de diferencia entre la primera y la tercera más votada.
En ese contexto hay casi 13 millones de votos “disponibles” (votantes habilitados que no asistieron, votos en blanco e impugnados y los de quienes eligieron a aspirantes que no superaron el umbral del 1,5% necesario para competir en las generales) que pueden definir quién será el próximo presidente. “La diferencia es muy chiquita y lo que hay disponible puede cambiar el resultado”, señala la politóloga Ana Iparraguirre, aunque advierte que los votos a los que efectivamente puedan apelar los candidatos sean bastante menos.
Los resultados de las PASO
La semana pasada, la Justicia Electoral dio a conocer el escrutinio definitivo de las PASO: la Libertad Avanza, el partido que llevaba como único aspirante al diputado populista de derecha Javier Milei, finalmente obtuvo el 29,86% (un poco menos del 30,04% que establecía el escrutinio provisorio). Juntos por el Cambio (JxC), que tenía dos precandidatos -la vencedora de la competencia interna Patricia Bullrich y el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta- bajó del 28,27% al 28%, y la coalición oficialista Unión por la Patria, también con dos aspirantes, casi no tuvo variación: del 27,27% del escrutinio provisorio terminó con 27,28%.
El voto en blanco representó el 5,44% de los emitidos y hubo otro 1,24% impugnado.
Pero esta elección también tuvo un nivel de ausentismo récord, a pesar de que en Argentina el voto es obligatorio. Casi 10,5 millones de personas habilitadas no concurrieron a votar y la participación apenas superó el 70%, la más baja desde el retorno de la democracia en 1983, exceptuando las PASO de 2021, realizadas en el contexto de la pandemia de covid-19, cuando votó cerca del 68% del padrón electoral.
En números, había 35.394.425 personas habilitadas para votar, de las cuales concurrieron 24.935.583. Es decir, 10.458.842 no acudieron a las urnas. A eso hay que sumarle 1.356.480 votos en blanco y 309.807 impugnados. Luego hay que agregar otros 744.484 votos a fuerzas que no superaron el 1,5% de los votos y no pueden participar de las generales de octubre.
Todo eso da un total de 12.896.613 votos de personas que, por distintos motivos, en las PASO no eligieron a ninguna de las cinco fórmulas presidenciales que quedaron habilitadas para las elecciones del 22 de octubre. Eso no significa que todas esas personas efectivamente vayan a votar en las próximas elecciones.
Si bien desde el retorno de la democracia en Argentina la participación ciudadana en las elecciones siempre ha estado por encima del 70%, según datos del Observatorio de Política Electoral del Ministerio del Interior, las cifras más altas se registraron en los comicios de los años 1983 y 1989, cuando superó el 85%. Luego, la participación ha fluctuado: en las últimas tres elecciones presidenciales (2011, 2015 y 2019) el porcentaje fue del 79,39%, 81,07% y 80,47%, respectivamente.
¿Cuántos votos, efectivamente, podrían capitalizar los candidatos?
“Hay un porcentaje de gente que su manera de manifestarse en las elecciones es no ir a votar”, explica Iparraguirre, quien, con base en los datos de la Dirección Nacional Electoral, realizó una proyección para las próximas elecciones, tomando en cuenta las variables de las primarias y cómo se ha comportado el electorado argentino en elecciones anteriores.
“Siempre el voto en blanco disminuye y la participación aumenta en las elecciones generales respecto de las primarias”, afirma la politóloga, que estima que los votantes en blanco podrían reducirse del 5% al 2%, y que la participación podría aumentar 5%, llegando al 75%.
Sumando estos posibles votos que se agregarían, más los de los precandidatos que no superaron el 1,5% en las PASO, hay un universo de más de 3 millones de votos potenciales, según la politóloga, que representan casi el 9% del padrón de electores habilitados. “Teniendo en cuenta que la diferencia entre las primeras tres fuerzas es tan chica, este porcentaje de votos es muy relevante”, explica Iparraguirre.
Luego, habría que ver cómo se acomodan esos votos y allí empiezan las especulaciones. “Uno podría pensar que los que no votaron en las primarias están enojados, y si ahora votan podrían preferir a Milei o Bullrich por sobre el oficialismo”, continúa la politóloga. Por el contrario, los votos de los partidos que no llegaron a las generales, en su mayoría de izquierda, podrían estar más cerca de Massa que de sus contrincantes.
También hay que tomar en cuenta que el Frente de Izquierda participará de las generales tras obtener el 2,68% en las primarias, y quizás logre capitalizar algunos “enojados” y otros votantes de izquierda.
Hay más factores que influyen. ¿Podría haber fluctuación política? Sí, pero Milei fue el único precandidato en su contienda interna, con lo cual podría retener la gran mayoría de sus votos “porque son solo suyos”, apunta Iparraguirre, en contraposición a lo que sucede con sus principales contendientes, Patricia Bullrich y Sergio Massa.
Del 28% de los votos de Juntos por el Cambio en las primarias, solo el 16,81% correspondió a Bullrich. El 11,19% restante votó por Rodríguez Larreta y habrá que ver cuántos de esos votos se mantienen en esta fuerza política, que ha tenido una competencia interna muy confrontativa.
Lo mismo sucede, aunque en mucha menor medida, en el oficialismo. Del 27,28% de Unión por la Patria en las PASO, el actual ministro de Economía obtuvo el 21,43% de los votos. Fue el segundo precandidato más votado en estas elecciones, superando individualmente incluso a quien terminó siendo la candidata de JxC. Sin embargo, él tendrá que tratar de retener al 5,85% de los votos que cosechó su contrincante en la competencia interna, Juan Grabois.
Faltan menos de dos meses para las elecciones, en los que habrá que ver qué sucede con la economía, la política y cómo se desenvuelven los candidatos, para ver si alguno logra ganar en primera vuelta. En Argentina, para ser electo presidente en la elección general, el candidato más votado debe obtener el 45% de los votos o al menos el 40% y una diferencia de 10 puntos con el segundo postulante. En caso contrario habrá balotaje el 19 de noviembre.
Fuente: https://cnnespanol.cnn.com/
Foto: http://libertas.uy
El fenómeno político en torno a Javier Milei, el candidato de derecha antisistema surgido en los últimos años en Argentina, ya no puede ser descrito como una novedad: el aspirante presidencial viene en franco ascenso al menos desde haber obtenido una banca como diputado en 2021.
Pero tras haberse convertido en el candidato más votado en las PASO de este domingo, Milei parece haber dado otro contundente salto más, dejando una estela de incertidumbre entre las fuerzas políticas tradicionales y, aún más, en la golpeada economía del país.
«Creo que el principal atractivo (de Milei) es una visión antisistema, una visión anticasta», dijo a CNN Juan Negri, doctor en Ciencia Política y director de la carrera de Ciencia Política y Gobierno en la Universidad Torcuato di Tella. «También el mensaje optimista de que el ajuste no lo hace la sociedad, sino que lo hacen los políticos —todos lo demás están diciendo otra cosa— y ahí se explica buena parte de su triunfo», agregó.
Milei obtuvo el 30,04% de los votos en estas Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), siendo el candidato más votado en el país (su fuerza política, La Libertada Avanza, también fue la más votada). La coalición Juntos por el Cambio obtuvo el 28,28% (16,98% para Patricia Bullrich, ganadora de la interna, y 11,3% para Horacio Rodríguez Larreta), mientras que el oficialista Unión por la Patria logró el 27,27% (21,4% para el actual ministro de Economía, Sergio Massa, que ganó la interna, y 5,87% para Juan Grabois.
¿Puede ganar Milei las elecciones en Argentina?
Ya se esperaba un buen desempeño de Milei en estas elecciones, pero pocos anticipaban que fuera el candidato más votado. Alejandro Corbacho, doctor en Ciencia Política y profesor en la Universidad del CEMA, dijo a CNN que «Milei tiene un discurso muy simple, su mensaje atiende a necesidades inmediatas de la gente y se presenta como el candidato anti establishment, pero no anti sistema; en un país que lleva 20 años de malos gobiernos, esto es atractivo para los votantes».
«Esta es una paliza descomunal al gobierno kirchnerista de un candidato outsider, casi antisistémico, que arrasó. Se está pinchando, si no se pinchó, lo que llamamos la marea rosa latinoamericana”, consideró, por su parte, Andrés Oppenheimer, conductor de CNN en Español.
El escenario electoral, sin embargo, sigue estando marcado por la incertidumbre de cara a las elecciones generales del 22 de octubre y la segunda vuelta, de ser necesaria, pautada para el el 12 de noviembre: las tres principales fuerzas políticas en Argentina han logrado cada una cerca del 30% de los votos, y se espera que en los próximos comicios aumente la cantidad de votantes (la participación fue del 69% del padrón, por debajo de lo normal, y otra manifestación del mismo enojo de los votantes que ha llevado también al voto por Milei, según Corbacho).
La competencia es, ahora, por cuáles dos fuerzas políticas avanzarán al balotaje. Esto se debe a que en Argentina para ganar en primera vuelta un candidato debe obtener el 45% de los votos o el 40% y una diferencia de 10 puntos con el segundo. Con los números del domingo, se trata de un escenario poco probable, y la expectativa es por cuáles dos de las tres fuerzas en pugna accederán a la segunda vuelta.
«La definiría como una elección de tres con gran incertidumbre, porque lo que hace seis meses era un hecho, hoy ya no lo es», expresó Corbacho. «Entonces tenemos un partido que nadie conoce, ni nadie sabe cómo puede funcionar. Tenemos un partido de gobierno que debería perder por lógica y sin embargo, por errores del principal partido de oposición podría ganar. Y el partido que debería haber ganado, por el mal desempeño del gobierno, no logró imponerse con holgura suficiente», agregó.
Así, todo lo que ocurra de aquí hasta octubre estará marcado por el discurso, la agenda y, en definitiva, las expectativas en torno a Milei, un candidato polémico y ajeno al sistema tradicional de partidos de Argentina que promete —amenaza, para sus detractores— cambios profundos y estructurales en un país afectado por la alta inflación, el estancamiento económico y el aumento de la pobreza, entre otros problemas.
María O’Donnell, conductora del programa Conecta2 en CNN en Español, señaló que “si al triunfo de Milei se le suma el triunfo de Patricia Bullrich vemos que emergen una derecha y una extrema derecha con mucho potencial electoral”.
“(Es) la irrupción de una novedad en el sistema con una fuerza muy impensada”, dijo, agregando que el desempeño del domingo sería «el piso» de Milei, cuyo apoyo podría seguir aumentando.
Los efectos económicos de las elecciones, al menos, ya se notan: la cotización oficial del dólar subió de 300 a 365 pesos, más del 20%, un día después de las elecciones, y el Banco Central de Argentina subió la tasa de referencia a 118%, 21 puntos por encima de la referencia anterior.
¿De dónde viene Milei?
Javier Milei es un economista autodefinido como «liberal libertario» y nacido en 1970, que en su juventud intentó ser jugador de fútbol profesional en Argentina y que se muestra como un amante de los perros —tiene cinco mastines ingleses a los que considera parte de su familia— y mantiene una relación estrecha con su hermana Karina quien, según lo anticipó el candidato, ocuparía el lugar de primera dama si él llegara a ser presidente.
De acuerdo con el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la ciudad de Buenos Aires, Milei se licenció en Economía en la Universidad de Belgrano y tiene posgrados cursados en el Instituto de Desarrollo Económico y Social y en la Universidad Torcuato Di Tella.
Ha sido, según esta fuente y entre otros cargos, profesor universitario y economista jefe en el Estudio Broda y en Máxima AFJP, una empresa administradora de jubilaciones que desapareció durante la reforma del sistema previsional impulsada por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en 2008. También se desempeñó como economista principal en la Corporación América, una importante empresa fundada por Eduardo Eurnekian y dedicada, entre otras actividades, a operar aeropuertos en Argentina y la región.
Milei se convirtió en una figura conocida para el gran público a partir de sus apariciones en medios de comunicación de Argentina como panelista y comentarista ligado al libertarismo, que crecieron en importancia y cantidad a partir de 2018.
Desde sus primeras participaciones en televisión y radio, el ahora candidato presidencial se caracterizó por la promoción de ideas liberales y libertarias, su marcado perfil político de derecha y por la búsqueda constante de la polémica, con el foco puesto en políticos y economistas a los que describe como parte de una «casta» centra en la obtención de cargos públicos, y con fuertes críticas a los partidos más importantes de Argentina, principalmente el peronismo, y su variante «kirchnerista», pero también los opositores de Juntos por el Cambio.
En 2020, en medio de la pandemia de covid-19 —cuando se mostró muy crítico de las medidas tomadas por el presidente Alberto Fernández—, Milei anunció que competiría en las elecciones de 2023, y en 2021 su partido recién formado —La Libertad Avanza— consiguió dos bancas en el Congreso, una de las cuales ocupó el economista.
Este perfil confrontativo y antisistema le ha dado buenos resultados, hasta ahora, en un electorado aparentemente cansado de los fracasos políticos de los últimos gobiernos. Maria O’Donnell analiza la sorprendente victoria de Javier Milei «Hay claramente una desafección política en buena parte de la sociedad, sobre todo los sectores más jóvenes, que no ven futuro. Ya gobernó el peronismo, ya gobernó Cambiemos (Nota del editor: nombre anterior de la coalición Juntos por el Cambio) también y lo único que han recibido del Estado, del Gobierno, son fracasos y mucha impericia, sobre todo», consideró Negri. Corbacho también destacó que los jóvenes «están empezando a pensar que su futuro se está evaporando». «En el fondo ese voto está mostrando que ya no es de protesta, es el voto de los indignados, que son muchos a pesar de no tener estructura de partido ni presencia histórica», dijo.
¿Cuáles son las ideas de Milei?
Las propuestas insignia de Milei tienen que ver con uno de los problemas más apremiantes de Argentina: la inflación, que en junio de 2023 llegó a un 115,6% anual.
Casi desde el principio de sus apariciones mediáticas, y aún más desde el inicio de la campaña, Milei ha propuesto dolarizar la economía del país y «dinamitar» el Banco Central, una referencia a restaurar la independencia del organismo para fijar la política monetaria, tras años de expansión de la base monetaria, o de lo contrario desarticularlo.
También ha prometido reducir impuestos y flexibilizar las relaciones laborales, reducir el gasto público, quitar mpuestos y barreras de importación y privatizar empresas públicas, entre otras medidas.
Pero Milei ha tenido otras propuestas polémicas por fuera de la economía y vinculadas a las derecha en Argentina, como desregular la portación de armas de fuego, bajar la edad de imputabilidad de menores de edad y militarizar las cárceles.
El candidato también se ha mostrado en contra del aborto y la educación sexual integral en las escuelas, e incluso a favor de propuestas muy polémicas como la venta de órganos, aunque finalmente no incluyó esta propuesta en su plataforma de campaña.
Para Negri, en definitiva, «es bastante irrelevante» lo que Milei diga. «Acá se da algo parecido a lo que pasó con Trump: la oposición se lo toma literal, pero no se lo toma en serio, y los votantes no se lo toman literal, pero sí se lo toman en serio, es decir, lo eligen como una alternativa a lo que tienen, independiente de lo que diga. Lo votan a pesar de las propuestas que tiene», dijo.
De cualquier manera, su buen desempeño electoral del domingo no pasó desapercibido entre diferentes fuerzas de derecha de la región y de Europa. Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente de Brasil Jair Bolsonaro, y José Antonio Kast, excandidato a la presidencia de Chile, felicitaron a Milei a través de sus redes sociales.
Cómo así también lo hizo Santiago Abascal, presidente del partido de derecha Vox en España, y el partido Hermanos de Italia, de la actual primera ministra Giorgia Meloni, mediante un comunicado citado por la agencia ANSA.
Con información de Manuela Castro, Damián Martino y Betiana Fernández Martino.
Fuente: https://cnnespanol.cnn.com/
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El candidato opositor del Partido Revolucionario Moderno (PRM) Luis Abinader obtuvo la victoria de las elecciones presidenciales este domingo en República Dominicana, con cerca del 50% de los votos contados Abinader había alcanzado un 52% de los votos, lo que llevó a sus principales contrincantes a reconocer su victoria.
En un discurso en el que se auto declaró ganador Abinader, aseguró. «Aunque la Junta Central Electoral no ha proclamado el resultado, las proyecciones apuntan a que nuestra victoria es irreversible».
«Vencimos el temor con la esperanza y la duda con la determinación. Esta noche salvamos el futuro porque ejercimos el cargo más importante en una democracia, el cargo de ir a votar», agregó.
Abinader es el primer presidente latinoamericano elegido en tiempos de pandemia de covid-19 y el primer mandatario en la región que asumirá el cargo tras haberse enfermado de coronavirus.
Con su victoria se da por terminado un ciclo de 16 años del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en el poder; duranre este período República Dominicana se convirtió en el país que más ha crecido en último quinquenio en América Latina.
Lo cual no fue suficiente para el electorado si se tienen en cuenta varios factores. incluidos recientes escándalos de corrupción e impunidad- provocaron un hartazgo político que se represento en el resultado electotal de este domingo sacando al PLD del gobierno.
¿Quien es Luis Abinader ?
Nacido en Santo Domingo en 1967 en una familia de empresarios, es hijo del también político José Rafael Abinader, el cual fue vicepresidente del Partido Revolucionario Dominicano y fundador y rector de la Universidad Dominicana O&M.
El nuevo presidente egraduado de economía en su país, con posterioridad viajo a los Estados Unidos donde continuo con sus estudios academicos en la Universidad de Harvard y el Dartmouth College.
Tras su regreso a Dominicana, comenzó sus andanzas en la política, la que ha ido compartiendo con varios proyectos empresariales, entre ellos en el sector del turismo y la producción de materiales construcción.
Es presidente ejecutivo de una compañía de desarrollo turístico llamada Grupo ABICOR y funge como vicepresidente de la empresa Cementos Santo Domingo, que ha sido cuestionada por varios grupos ambientales.
La tarea para Abinader esta direccionada a continuar el progreso económico que inicio el saliente gobierno y además en cumplir sus promesas de campaña en un contexto inpensable; la recuperación del pais un vez se de por terminada la pandemia de coronavirus.
Entre las principales propuestas que marcaron su campaña está la creación de más de 600.000 empleos, empoderar a la mujer dominicana, revertir la informalidad en el sector laboral y crear una agencia para reducir el gasto de transporte público y el tráfico en las ciudades.
Si bien su perfil y el trabajo abonado como representante de la oposición desde las elecciones presidenciales pasadas, hacian de Abinader opcionado a ser el ganador electoral, varios politologos dominicanos coinciden en que la falta de alianzas y concenso del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) con las diferentes fuerzas politicas propiciarón un ecosistema ideoneo para el trinfo de Abinader.
Fuente: www.bbc.com
Fotografía: https://elpais.do
Los debates electorales han sido, desde su presentación en medios tradicionales de la política moderna, un agasajo para los apasionados de la comunicación política.
Los neófitos pueden pensar que un debate electoral lo gana quien más ataca, quien mejor confronta, quien deja sin palabras al adversario, pero eso no es del todo cierto.
En sentido estricto, un debate electoral no se gana ni se pierde, porque no cuenta con una mesa de jurados que pudieran calificar ¿quién construyó mejores argumentos? ¿quién estableció los mejores silogismos?
Tampoco existe una mesa de jurados que penalice a quien no tuvo la capacidad lingüística y argumentativa suficiente para echar abajo lo que sostuvo el otro.
A veces existen mesas de análisis posteriores al debate, pero tampoco podemos decir que sean del todo apegadas a las reglas del debate tipo parlamento británico.
Es decir, el modelo tradicional de los debates políticos suele ser donde todos los contrincantes a un cargo de elección popular responden preguntas formuladas por un moderador o moderadora, quien les va dando el uso de la palabra con determinadas especificaciones de tiempo, orden y derecho a réplica.
Entonces, establecemos que nadie gana ni pierde un debate: los seguidores de un candidato dirán que su líder lo ha ganado y los detractores, dirán que lo ha perdido.
Quizá sólo pierde el debate quien no acude al debate, porque siempre se ganará al dar la cara a los ciudadanos y responder preguntas, aún cuando sus habilidades oratorias no sean las mejores, siempre será preferible acudir al debate que no hacerlo.
Y si ya ha decidido el equipo del candidato o candidata acudir al debate, lo mejor es recomendarle el ejercicio y práctica de tres tipos de argumentos:
1.- Argumento histórico: consiste en investigar todo lo relativo al tema, buscar los orígenes de la propuesta, las personas que pudieron haberlo propuesto anteriormente, las personas que lo echaron abajo. Analizar a profundidad el contexto histórico en que se está presentando la propuesta y el contexto social e histórico en que inicia o da origen al statu quo. Se recomienda que el argumento histórico sea con el que se dé inicio el debate. Es decir, ¿cuál es el origen de la propuesta o la idea? Y ¿cuál es la situación actual que se vive? Y ¿por qué es necesario proponer o aprobar esa idea?
2.- Argumento estadístico: con este argumento podemos fortalecer al anterior, porque el poder de las estadísticas comprobables y medibles puede fortalecer una idea y digo puede, porque no necesariamente la fuerza con que una mentira sea sostenida por las mayorías puede convertirla en verdad, pero ayuda a abrir el diálogo a escuchar a las mayorías y sobre todo, a las minorías, esas tristes olvidadas de las urnas y de las políticas públicas, pero que pueden terminar por inclinar la balanza en una elección cerrada.
3.- Argumento jurídico: es de vital importancia conocer la ley actual o positivada, es decir, la que se encuentra vigente, la que ya ha sido publicada, porque si queremos llegar a proponer algo que ya existe entonces no sólo haremos el ridículo, sino que le demostraremos al electorado que no estamos capacitados para el cargo al que aspiramos. En esta parte, se recomienda realizar ejercicios de derecho comparado, saber qué leyes o propuestas existen en otros países y cuáles han sido exitosas y cuáles han fracasado.
Por último, es importante recomendarle al político que no se apasione ni pierda los estribos. La capacidad de mantenerse ecuánime, aún cuando todos los asistentes se empeñen en sacarlo de sus casillas, puede ser incluso más valorada por el espectador, que responder a cada embate con bríos renovados.
Hoy en día preferimos políticos que se venzan a sí mismos, que aquellos que venzan en las urnas y se pierdan como personas cuando ya nadie los vea.
Autor: Maricela Gastelu es socia mayoritaria de Imperatoria y autora del libro Oratoria política moderna (@marigastelu)
Fuente: https://beersandpolitics.com
Imagen: https://beersandpolitics.com
En un ciclo en el que parecemos tambalearnos de crisis en crisis, las campañas deben prestar atención a lo que los votantes sienten, no solo a lo que piensan.
Para ayudar a identificar esos sentimientos, los investigadores de encuestas políticas ahora ofrecen un análisis emotivo, que generalmente se realiza con una encuesta.
En nuestra tienda, hacemos esta investigación reuniendo opiniones de los votantes a través de preguntas abiertas, por teléfono y en línea. Luego hacemos un análisis de más de 100 emociones primarias y secundarias.
Dado que estos datos se recopilan de cientos o miles de votantes, es posible analizar cuantitativamente las emociones a escala y luego implementar esos hallazgos para modificar los mensajes.
La ciencia nos dice que los humanos tomamos decisiones usando emociones, luego buscamos hechos para justificar la decisión de su cerebro lógico. Por lo tanto, las campañas deben prestar atención a la intención, no solo a un resultado como «a quién votarán»
De hecho, las grandes marcas comerciales han estado investigando los conductores y comportamientos emocionales durante décadas, y es hora de que las campañas políticas se pongan al día. Durante siglos, los anuncios han dirigido nuestras emociones con la esperanza de obtener una respuesta a los productos, servicios y personas. Se pueden ver anuncios promocionales en el papiro egipcio que data de miles de años. Se encontraron anuncios políticos dentro de las ruinas de Pompeya. La publicidad es, y siempre será, ineludible. Y con la velocidad que la tecnología está evolucionando, la publicidad se ha vuelto más difícil de ignorar y mucho más personal.
Si bien las opiniones difieren sobre cómo crear una publicidad efectiva, todos están de acuerdo en que apuntar a las emociones es el objetivo principal. La «publicidad», proclamó Don Draper en «Mad Men» de AMC, «se basa en una cosa: la felicidad. … Libertad del miedo.»
Si bien Don tiene razón en que muchos anuncios se crean para que las personas se sientan felices, este no es siempre el caso en el mundo de la política. En nuestro mundo, la publicidad generalmente juega con una de las tres emociones: miedo, ansiedad y entusiasmo.
Sin embargo, las encuestas políticas tradicionales no buscan descubrir qué emociones están sintiendo los votantes hacia un candidato, un problema o, en general, para que dicha focalización pueda ocurrir adecuadamente.
Los anuncios políticos cambian la forma en que los votantes se involucran y la votación que emiten, simplemente usando palabras, imágenes y música para estimular la emoción. Es clave que las campañas en 2020, para tener éxito, entiendan cómo se sienten los votantes, no solo piensen. Una vez que las campañas comprenden que el miedo, el entusiasmo y la ansiedad conducen a acciones separadas, pueden reconocer y aprovechar esas emociones necesarias para ganar su carrera.
La investigación ha demostrado, por ejemplo, que los anuncios optimistas y positivos sobre un candidato evocan una sensación de entusiasmo en los votantes, lo que refuerza sus creencias anteriores sobre ese candidato. Es muy probable que un votante entusiasta vote felizmente por la misma persona que antes.
Un anuncio negativo creado para despertar miedo en la imaginación, por otro lado, hace que los votantes cuestionen sus creencias anteriores sobre un candidato. Si a un votante se le muestra repetidamente un anuncio que crea una sensación de miedo, comienzan a preguntarse si este anuncio es verdadero o no, lo que causa incertidumbre en su elección de a quién votar. A menudo, este miedo es seguido por investigaciones con la esperanza de descubrir hechos que prueben que su sentimiento no es merecido.
Finalmente, la publicidad que causa una sensación de ansiedad a menudo detiene por completo a muchos votantes. ¿No quiere que los votantes de su oponente aparezcan en las urnas el día de la votación? Publique anuncios que provoquen ansiedad y la investigación dice que hay una buena posibilidad de que la ansiedad se convierta en indecisión que lleve al votante a no votar en absoluto.
Entonces, ¿cómo puede una campaña utilizar este conocimiento?
Las campañas continúan pasando más tiempo por error hablando con lógica, en lugar de emociones. Dado el estado actual de la economía, las campañas de este ciclo deben adoptar un nuevo enfoque para comprender a los votantes, elegir el voto y emitir posiciones mediante el análisis cuantitativo de las emociones de los votantes a escala. Los problemas solo importan tanto como las emociones reales que llevan a las personas a preocuparse por esos problemas. Como resultado, las campañas deben tratar de comprender el «por qué», no solo el «qué».
Brent Buchanan es CEO y fundador de Cygnal, una firma nacional de opinión pública, análisis predictivo e investigación de mercado.
Fuente: www.campaignsandelections.com
Fotografía: www.analisisnoverbal.com